Información para el viajero

Viajero amigo: Voy a hablarte de un pueblo, posiblemente para ti desconocido: un pueblo pequeño en superficie, pero grande en corazón; un pueblo limitado por relieves montañosos que lo aprisionan, pero de sueños sin fronteras, que se elevan hasta el cielo; un pueblo de hombres curtidos por el Sol y por los fríos, pero que te acogen con la mano tendida y abierta. Este pueblo es ABARÁN.

Morfología de Abarán

Se encuentra en el cuadrante nororiental de la provincia de Murcia, con una extensión de 115 Km2. y habitado por unos 13.000 abaraneros. Se extiende entre los municipios de Blanca, Ricote, Cieza, Jumilla, Fortuna, quedando a 5 km.. de la autovía que enlaza Madrid y Cartagena, distando unos 38 Km. de la capital.

Si vienes a visitarlo, viajero amigo, te quedarás boquiabierto ante lo quebrado de su orografía; apenas hay en él superficie llana, lo que le da un encanto muy especial, conseguido además por la compañía eterna del Río Segura, eje fluvial de la Villa y origen de una feraz huerta. En las Sierras de la Pila y del Oro se encuentran los puntos más elevados del término municipal.

Historia de Abarán

Si me preguntas, querido viajero, por la historia de Abarán, te la pintaré en pocas pinceladas. Las primeras referencias escritas en las que aparece el nombre de FAUARAN, pues así se llamaba este lugar, datan de finales del siglo XIII, pero, después de una serie de altibajos, podemos fechar en 1.483 el comienzo de una historia ininterrumpida, cuyo hilo podemos seguir hasta hoy. Es en este año cuando se promulga por parte de la Orden de Santiago, que es una institución fundamental en la vida de Abarán, un Fuero de Repoblación en el que, por encontrarse estos territorios casi despoblados, se conceden una serie de ventajas a aquellos que quisieran venir a establecerse en este bello rincón del Valle. Se acogieron a él veinte familias de moriscos procedentes de Hellín, pueblo cercano perteneciente a la provincia de Albacete. Estas familias ya llevan algunos de los apellidos que han pervivido hasta hoy: Tornero, Cobarro, Yelo, Gómez, Molina.

Estas gentes se establecen en la parte baja del pueblo y en estos rincones tan entrañables logran crear un rescoldo de esforzado trabio y sana convivencia. Se encariñan con la tierra, aman el río, miman sus frutos y, cuando ya pensaban aquí asentarse, generación tras generación, una orden de arriba decreta la expulsión de la Península de todos los moriscos instalados en ella. A comienzos del Siglo XVII salen de estas tierras dejándose en ellas su cariño, sus raíces y su trabajado sudor.

El pueblo quedó semidespoblado y su campo abandonado, produciéndose una crisis que pudo ser fatal para el continuar histórico de Abarán. Pero nuestro pueblo, ya Villa a partir de 1592, siempre supo sobreponerse a las circunstancias y aquellos moriscos expulsados, pasado algún tiempo y suavizadas ya aquellas severas órdenes, van poco a poco regresando a esta tierra que fue su regazo.

Los siglos van pasando y la convivencia entre todos los habitantes es pacífica y ordenada. Sólo turbada de vez en cuando por pequeños pleitos entre ellos o con algún pueblo vecino. El lema que nuestro escudo llevaba: "VIVE SIEMPRE LA PAZ DEL VALLE" da fe de una situación que se extiende hasta hoy.

Te gustará también saber, viajero amigo, de nuestra forma de ser, de cómo enfocamos la vida. Con pocas palabras te puedo descubrir la esencia de nuestro devenir histórico: el afán por el trabajo.

La agricultura, base económica del municipio

La Agricultura es la primera fuente de nuestra riqueza, aunque a esta labor de mimar la tierra para sacar de ella los mejores frutos, acompañaba también en esos primeros siglos de nuestra historia el trabajo de la arriería, o sea, el transportar estos frutos por los caminos polvorientos a lomos de bestias de carga hasta llegar a los mejores mercados nacionales. "Abarán, el buen arriero" era un slogan por el que se nos conocía.

El tiempo se ha encargado de transformar tanto los sistemas de cultivo como los medios de transporte. Aunque aún se pueden ver en Abarán algunas norias de riego que son el mejor ejemplo de la voluntad de hacer llegar el necesario riego a todos los rincones de la huerta. Y hasta podemos ver en alguna de ellas su funcionamiento como hace siglos.

Las Norias de Abarán, legado histórico vivo

Cinco quedan funcionando en nuestro municipio: La Noria de Candelón, con casi ocho metros de diámetro; la Noria de la Hoya de Don García, muy conservada; la Noria Grande, que es la mayor de las que funcionan en la región, la Noria de la Ñorica y la Noria de Félix Cayetano, recuperada recientemente.

Con el paso de los años, Abarán se quedó de forma casi exclusiva con lo que hoy es su primer medio de vida: la exportación de frutas al extranjero y el comercio en el mercado nacional. Esto es lo que hace el que no sea difícil que nuestro pueblo sea conocido en muchos lugares de Europa.

Albaricoques, melocotones, ciruelas, paraguayos, uva, verduras y hortalizas… cuidadosamente escogidos y empaquetados son el mejor testigo ante el exterior de que aquí hay un pueblo que se esfuerza y trabaja, que no se conforma con lo conseguido y que no se cansa de soñar.

Fiestas a lo largo del año

Pero Abarán también se divierte, querido amigo, y, junto al trabajo agotador de Sol a Sol, también sabe vivir la fiesta y disfrutar de las oportunidades que el calendario le ofrece para hacer un paréntesis en su labor diaria.

El recorrido festivo del pueblo, tiene tres etapas fundamentales: Navidad, Semana Santa y Septiembre (Fiestas Patronales).

6 de Enero, Día de Reyes. Tradición que se remonta muy lejos en la historia de nuestro Pueblo. Llena de sencillez y profundidad. Desde las 3 de la tarde en la Iglesia de San Juan Bautista y al caer la tarde, desde la Iglesia de San Pablo salen varias imágenes del Niño Jesús para ser adoradas casa por casa en todo el pueblo.

Por cierto que una de esas imágenes es del célebre escultor Francisco Salcillo. Hasta bien entrada la madrugada, todo el pueblo es una fiesta. Las casas le abran al Niño las puertas y dentro de ellas, familiares, amigos, conocidos ponen todos en la imagen un beso lleno de sencilla emoción. Es el día más grande de Abarán.

Llega Semana Santa. Procesiones con más de un siglo de tradición. Llenas de serenidad y reconocimiento. Tronos adornados con verdadero capricho, imágenes de gran belleza, algunas de alto valor escultórico como San Pedro y el Cristo Yacente, debidas a la mano del escultor José Planes, gentes devotas que desfilan con sincera emoción; todo ella configura una Semana Santa que llega realmente al corazón. El Domingo de Resurrección estalla radiante el pueblo en sincera alegría. En la Plaza del Ayuntamiento, sin que quepa un alfiler, las imágenes de la Virgen y del Cristo Resucitado, que van llegando cada una por un lado de la Plaza y buscándose mutuamente, hacen subir por minutos la emoción de los que esperan el gran momento, el Encuentro de ambos. El manto negro de la Virgen cae y decenas de palomas suben hacia el cielo, los tambores y cornetas vuelven a sonar con fuerza y la emoción contenida se desborda creando un clima de alegría inenarrable.

Y llega Septiembre. Al final de sus días se celebran las Fiestas en honor de los Patronos San Cosme y San Damián, a los que el pueblo tiene una gran devoción que se remonta al siglo XVI. Lo religioso, mucho y muy sentido, se complementa con una serie de actos puramente festivos entre los que se podrían destacar, la Batalla de Flores y Bando de la Huerta, verdaderos desfiles multicolor llenos de brillantez y alegría, la Corrida de Toros, el Certamen Nacional de Zarzuela. Pues te diré, querido amigo, que en Abarán hay tres compañías que cultivan este encantador género lírico, todas ellas de aficionados, que tras su jornada de trabajo dedican sus horas de bien ganado ocio a la preparación de nuevas obras.